¿Es el momento de un nuevo proyecto profesional?

 

Se suponía que era «lo tuyo». El proyecto profesional perfecto. Siempre pensaste que querías estar aquí.

Te formaste. Estudiaste duro, trabajaste fuerte. Te retaste. Ascendiste. Ejerciste con éxito y ahí estabas: una muy valorada directiva de una empresa potente en el entorno deseado. 

Todo redondo. La carrera profesional que querías. Un camino largo y a veces complicado, lleno de retos, pero «de lo tuyo».

Y ahora te miras al espejo cada mañana y te preguntas qué demonios estás haciendo con tu vida. Que te sientes vacía, insatisfecha, fuera de sitio. Ajena a ti misma, sin sintonía. Triste y desconcertada.

¿Y ahora qué?

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¿Qué hago si no me gusta mi carrera?

En la escala de líderes intermedios, directivos y ejecutivos, cambiar de puesto o empresa es normal. Las ejecutivas buscan un nuevo trabajo cuando se finaliza con éxito un proyecto o la empresa o el departamento que les toque empieza a funcionar por sí solo, sin sobresaltos. 

Los puestos directivos cambian cada 3-7 años de media, según el país. Es natural que pases por entre 4 y 8 empresas y/o puestos directivos diferentes a lo largo de tu carrera. Es saludable: oxigenas tus objetivos, habilidades, aptitudes y contactos. Mejoras tu categoría y te revalorizas.

Hay muchos motivos. Reforzar el desarrollo profesional, mejorar tus condiciones, evitar jefes o ambientes de trabajo incómodos, ganar más dinero. También puede ser porque no te gustan las tareas que ejerces o por falta de retos. 

Hasta ahí todo normal. Es lo que se espera de ti. Lo que tú misma esperabas

Pero lo que ya no es tan común no es cambiar de trabajo, sino de carrera. Esto ya son palabras mayores.

Me equivoqué de carrera (20 años después)

O 10 o 15. O 35 años después.

Un día, «lo tuyo», deja de serlo. Algo va llegando poco a poco y se mete en «lo tuyo», sin llamar la atención ni patear la puerta. Ocurre. Aparece el desinterés, el brillo se empaña y «lo tuyo» ya no tiene tanto sentido. Puede que incluso haya dejado de gustarte. No somos las mismas personas hoy que hace años. 

Cambiamos.

Y si no aceptamos y comprendemos el cambio, puede llegar el dolor. 

Lo que empieza siendo aburrimiento puede ir minando tu ánimo. Día a día dejas de encontrarle sentido a tu carrera profesional

Una mañana te miras al espejo antes de salir y dices: «¿de verdad esto es lo que quiero hacer hoy?».

Entran en escena estrés, desasosiego, ansiedad, desesperación. El no sentirse dentro de una misma, el vacío y la desgana, pueden traerte infelicidad

Puede que te den miedo las consecuencias de dejar tu carrera. Pero ¿no crees que también tiene consecuencias quedarte donde no quieres estar? En ti, en tu rendimiento profesional y en tu gente. 

¿Cuál es mi trabajo ideal? ¿Qué pasa con mi proyecto profesional?

No es que te hayas equivocado de carrera (que quizá sí, quién sabe). Es que tus necesidades y gustos cambian.

Oye, a lo largo de tu vida cambias de aficiones y no pasa nada. Nuestra profesión determina nuestra forma de vida y felicidad mucho más que el  crochet o el surf. ¿Dejaremos que nuestra felicidad dependa de las decisiones que tomamos hace décadas?

Tu trabajo era ideal antes. Es posible que ahora ya no. ¿Y si lo averiguas y calmas ese rumor que tienes? Veámoslo de manera positiva, porque tu cuerpo te está hablando y escucharle podría traerte muchas cosas muy buenas.

¿Qué te impide tener un nuevo proyecto profesional?

Los factores paralizantes aparecen cuando nos planteamos un cambio importante. Son más intensos y resistentes cuanto mayor sea el cambio.

Cuando hablamos sobre la zona de confort vimos que el cerebro no quiere aventuras. Eso en ciertos momentos es un escollo. Por esa reacción natural, encontramos barreras como:

La resistencia al esfuerzo

Desafiarse a una misma para cambiar, probar algo nuevo, enfrentarse a las opiniones ajenas, etc. es un verdadero esfuerzo. Una vez tomada la decisión de cambiar, la adaptación al nuevo mundo también lo es.

Qué agobio, por favor.

Cuando parece que algo será un esfuerzo y la alternativa es la comodidad, queremos que la compensación sea realmente grande. A veces pensamos que ningún beneficio es tan bueno como para correr el riesgo de esforzarse. 

Así seguimos ancladas en el descontento cómodo. Pero no tan cómodo, en realidad.

Miedos ocultos

La incertidumbre y la inseguridad nos invaden. Aparecen miedos como el de no estar a la altura, descubrir que te has equivocado o  arrepentirte. También está el temor a perder la estabilidad, la seguridad, el estatus o incluso el poder ganado. Te costó conseguirlo, ¿acaso vas a rechazarlo ahora?

Otros son inesperados.

Por ejemplo, el miedo a ganar. Quizá no seas consciente, pero puede que temas que todo salga bien. Puede que la idea de descubrir que eres buena en una faceta nueva te dé vértigo.

Porque ser una crack tiene consecuencias, conlleva responsabilidades. La pelota del éxito está en tu tejado y ya no tienes excusas.

La presión externa

Todas esas opiniones que, si no las oyes, seguro que ya las tienes interiorizadas porque se nos ha educado en la búsqueda de lo seguro.

No te arriesgues, no merece la pena, ya estás bien así, no tienes necesidad, no tienes edad para volver a empezar… 

Y luego la presión de la responsabilidad: perder un buen sueldo, un buen puesto, arriesgar la situación familiar, defraudar a tus padres…

De verdad, cómo nos comemos la cabeza, ¿eh? ¡Durante años!

Muchas veces son barreras de importancia muy relativa. Muros que solo son tan altos como los queramos ver.

Para reenfocar y construir un nuevo proyecto profesional, hay que aclararse. 

¿Cómo crear un proyecto profesional nuevo?

Crear un proyecto profesional siempre es complejo. 

Ahora no lo ves como cuando tenías 25, con todo por delante y la seguridad de un rompehielos. 

(Ok, sí, lo sé: ahora te ríes de esa seguridad que creías tener, pero al menos te daba impulso y gasolina). 

Esa tú del pasado hizo esto para crear su proyecto profesional (si es que no se dejó llevar sin más):

  • Puso en la balanza sus habilidades
  • Añadió su brillante formación
  • Estudió las opciones y posibilidades del mercado
  • Añadió una tonelada de entusiasmo porque tenía claro lo que le gustaba 
  • Valoró los trabajos que le apasionaban
  • Se puso un objetivo, dibujó un itinerario y tiró pa’lante. Y ahí empezó la carrera profesional que creías que sería para siempre. Solo podías crecer. Y creciste.

Claro, ahora tienes que hacer lo mismo pero con unas barreras mentales poderosas que dificultan el salto. Despedirte de lo que se suponía que era tu pasión, tu vocación, «lo tuyo». Casi nada, ¿eh?

¿Cómo tomar una decisión para empezar una nueva carrera profesional?

Esa directiva-que-quiere-ser-otra-cosa tiene que aprender a hacerse preguntas adecuadas y a estar abierta a todas las respuestas. 

  1. Cuestiónate a ti misma y a tus impresiones

¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy tan incómoda? ¿Por qué mi carrera ya no es como la soñaba? 

¿Qué quiero, a ver? ¿Y por qué me da tanto miedo ir a por ello?

Esto no se responde de una sentada. Hay que tomarse tiempo y saber tirar del hilo para sacar las respuestas que ya tienes dentro.

  1. Planifica el viaje

¿Cómo conseguir tus objetivos? ¿Te atreves? ¿Qué necesitas para hacerlos realidad? ¿Ya conoces tus habilidades ocultas y cómo explotarlas?

  1. Aprende, comprende y evoluciona

Al final, aprendes a compensar tus debilidades y miedos, mantener firmes tus fortalezas y aclarar tus objetivos. Es el momento de decidir y ser valiente. ¡Hazlo!

  1. Sonríe, que ya es hora

Oye, ¿tienes las preguntas adecuadas? ¿Sabes encontrar tus fortalezas secretas y los factores limitantes? Si te cuesta verlo, dame un toque. A ver qué podemos hacer por tu nuevo proyecto profesional.