¿Y si todavía no supieras cuál es tu trabajo ideal?

Es curioso. Cuando estás sin empleo, es el mejor momento para preguntarte cuál es el trabajo ideal, plantearse las cosas, buscar y cambiar.

Sin embargo, como es un momento de especial presión, no podemos pensar con claridad. Justo cuando podemos aprovechar para plantar una semilla nueva y fuerte, nos olvidamos de la pala y el fertilizante.

¿No sabes a qué dedicarte? ¿No sabes si quieres seguir en lo mismo? Hay maneras de descubrirlo.

 

Tabla de contenidos

Directiva, profesional y desempleada

La crisis económica afecta a cualquier empresa, directa o indirectamente.

Eso incluye a los despachos y consejos de administración, porque en el rango de los directivos también hay despidos, contratos no renovados o abandonos.

Para comprobarlo, solo hay que ver los datos de la anterior crisis. Entre el 2008 y el 2013, el número de mujeres directivas en España se redujo a la mitad, según un informe de la prestigiosa escuela de negocios EADA.

Es una situación difícil para cualquiera y no hay por qué edulcorarlo.

Pero mira, te digo una cosa.

Da igual cuándo leas esto.

Si es el 2020 o 2021, estás viviendo algo histórico que quizá esté afectando a tu empleo. Puede que estés en una situación de riesgo laboral o desempleada.

Si lo lees en el 2025 o 2030 y estás mirando atrás, espero adivinar si te digo que felicidades, conseguiste superarlo y tu carrera siguió adelante. Encontraste tu sitio y prosperaste.

Importa esforzarse para conseguir lo segundo y que así no seas una de aquellas profesionales que en el 2008 se vieron sin empleo y sin saber qué hacer.

Con las preguntas adecuadas encontramos respuestas muy interesantes sobre quiénes somos y cuál es nuestra mejor opción profesional. Pocas cosas hay tan reveladoras como descubrir tu trabajo ideal y los puntos fuertes que ni sabías que tenías.

Y ya que la carrera profesional afecta tanto a nuestra vida y bienestar, ¿por qué no darle una oportunidad a este viaje?

¿Y si es el momento de un nuevo proyecto de vida?

Estar desempleada es una oportunidad para revisar tus prioridades profesionales.

Puede que estés segura de que quieres seguir en la misma carrera, pero también es el mejor momento para pensar.

Porque también podrías no saber a qué dedicarte o que no estés aprovechando tus mejores virtudes.

En tu puesto anterior, ¿has sentido alguna vez algo así?

    • Que no te gustaba tu trabajo, sin más
    • Que las condiciones no eran suficientes o justas
    • Que no estabas cómoda con lo que hacías
    • Que no te llenaba ni ayudaba a tu desarrollo personal
    • Que tus habilidades y tus funciones iban por caminos distintos
    • Que tienes facetas sin explotar

Si algo de eso te es familiar, entonces es la ocasión de remediarlo.

¿Dónde está el problema? Normalmente, en las construcciones mentales que nos frenan. Para crear un nuevo proyecto vital y profesional hay que deconstruir mucho de lo que damos por sentado.

Por ejemplo:

    • Damos por sentado que la carrera profesional es sagrada

Tallada en un monolito que ya quisiera Stonehenge, ¿verdad?

Te formaste para algo, lo practicaste y has seguido en ello durante años, y no te planteas que pueda haber una alternativa para ti.

    • Asumimos que seguir en el mismo puesto es lo lógico y normal

La silla, ese trono de hierro mental.

Es muy común que al acabar una relación laboral, pensemos de inmediato en buscar algo parecido porque es lo que toca, lo normal.

Hay que detectar y ser conscientes de nuestra inercia, porque damos por hecho que tenemos un camino marcado.

Oye, pues no tiene por qué ser así. ¿Y si empezamos a ver lo nuevo con optimismo?

La historia de la directiva con miedo a lo nuevo

Cambiar de trayectoria es más fácil cuanto más joven seas y menos te llene tu empleo.

Cuando tenías 22 años y doblabas camisetas en una tienda, cambiaste en cuanto tuviste oportunidad.

Ahora tienes 45 y una larga carrera donde eres un puntal. En este caso tus barreras mentales pueden estar hechas en los altos hornos de Vizcaya.

«¡¿Cómo osas a querer un cambio?!», te preguntas.

Pues la respuesta es sencilla: porque estás viva y quieres crecer, evolucionar y crear una nueva historia. Para ser feliz y vivir con plenitud.

De esas barreras mentales ya hablamos en este otro artículo. Échale un vistazo que seguro que te ayuda.

Sube las persianas y crea un nuevo proyecto profesional

¿Cómo lograr las metas en tu proyecto de vida?

Por fases. Para comprenderse no hay que andar al barullo. Debes dar pasos metódicos:

  • Analiza y busca lo que de verdad importa

Profundiza y descubre qué quieres hacer de verdad, qué habilidades ocultas tienes y qué deseas para ser feliz. Sin olvidar los frenos y miedos ocultos que te impiden avanzar.

¿Y qué puestos de trabajo o profesiones se ajustan bien a eso? También tendrás que verlo.

  • Define las prioridades para una vida llena y plena

Toca poner sobre el papel las bases. Lo que quieres conseguir y lo que es irrenunciable en lo personal y en lo profesional, como carrera y como puesto concreto.

¿Complicado? Estás en el buen momento para hacerlo.

  • Planifica la ruta para tu éxito

Si sabes qué deseas, cómo lo quieres y los objetivos, toca dibujar el camino. La meta es tener una vida más plena, satisfactoria y completa en todos los sentidos.

¿Estás lista para diseñar una estrategia que saque lo mejor de ti? ¿Qué tipo de vida sueñas?

  • Te reinventas y reconstruyes tu proyecto de vida

Nos es más fácil ser valientes cuando tenemos las ideas más claras. Llega la hora de decidir, dar el paso e ir a por todas.

La hora de ir a por ese trabajo nuevo. De tu carrera de siempre o de otra, de tu sector o de otro. Emprendiendo o empleándote. Eso no importa. Lo que importa es que sea tuyo.